Cuadernos de Educación

Publicación Trimestral Gratuita ISSN 0719-0271

Año XIII ABR-JUN 2021

Contenido

La Convención Constitucional, un desafío para derrotar el Neoliberalismo en Chile.

Editorial 3-6

La ignorada importancia de la educación sanitaria en Chile para el manejo de la pandemia por COVID-19.

Paulina López Orellana 7-17 A i Y La ideología y la política en Cuba ante el desafío de h ` continuar su rumbo socialista. A ;

* Pablo Guadarrama González 19-25 h

Marx y su crítica al Estado y a la propiedad entre los años 1842-1844.

Gonzalo Jara Townsent 27-46

SOMOS

Como grupo de académicos de izquierda mantenemos desde hace un tiempo una reflexión acerca de la educación superior en Chile. En conocimiento de que otros colegas han estado preocupados por una problemática similar, y han elaborado trabajos al respecto, les invitamos, por medio de esta hoja a debatir en conjunto. Esperamos que este sea el embrión de una futura discusión que no dudamos será enriquecida gracias al debate. Esperamos que esta publicación sea un aporte para quienes vivimos con entusiasmo y espíritu crítico el quehacer universitario, y ojalá también ella contribuya a instalar en el ambiente académico una discusión que permita resolver profundas contradicciones que todavía se arrastran desde la dictadura, como son los problemas globales de la educación en nuestro país.

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Grupo de Reflexión Fernando Ortiz Letelier

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La Convención Constitucional,

un desafío para derrotar el Neoliberalismo en Chile

EDITORIAL ( CdE ) N°53

La conformación de la Convención Constitucional y su inauguración este 4 de julio, no se pueden leer sin un proceso de acumulación de fuerzas y de crisis social que se viene gestado en la sociedad chilena durante décadas, se suma a esto la pandemia, que ha debelado la debilidad de los Estados para hacer frente a las necesidades de su población y pone en evidencia los conflictos de la sociedad ocultos por años bajo el espectáculo del consumismo. Problemas sociales que se agudizan producto de una estructura social y económica desarrollada bajo el sacrosanto sistema neoliberal, sistema que no puede dar soluciones a los problemas, más bien los agudiza empujando a los trabajadores a condiciones sociales cada vez más precarizadas.

La clase dirigente chilena ha administrado durante cuatro décadas la precariedad del modelo neoliberal, que ha ocultado sobre montañas de explotación y represión social sobre diferentes sectores sus procesos de acumulación, donde la exclusión social es la marca imborrable del sistema. La precarización del trabajo, con sueldos que ponen en calidad de sobreviviencia a la mayoria de la población, junto a un sistema de salud, educación, y de jubilación privatizados (Gálvez y Kremerman, 2019), por nombrar algunos hilos de esta madeja de dominación, han generado un desastre social que se vuelve cada día más dificil de manejar.

El Estado que debería resguardar los derechos sociales de su población y no ser la extensión de las desigualdades que genera el neoliberalismo, ha sido cómplice de la hegemonía de los grupos dominantes quienes se han enquistado en sus instituciones para resguardar sus privilegios.

La concentración de riqueza por parte de una oligarquía plutocrática que se ha y sigue beneficiando a costa de la explotación de la mayoria de los trabajadores chilenos, no está dispuesta a ceder sus privilegios de acumulación de capital. Con las demandas sociales del pueblo en este último periodo, se ha tratado de romper la hegemonía de la clase dirigente y la composición de la Convención Constituyente es el primer paso.

Sumado a este panorama tan precario, es justamente el mismo sector social dominante quien se encuentra al frente del gobierno de Chile, herederos de la dictadura cívico militar. Sus respuestas son conocidas y sus recetas las de siempre: La crisis la pagan los propios trabajadores. Se dicta en tiempos de pandemia la Ley de protección al empleo, que proponía un resguardo económico para que no se despidiera a los trabajadores, sin embargo, terminó siendo luz verde al gran empresariado para suspender salarios y trabajadores, con el propósito de que ellos podrían pasar la cuarentena en sus hogares, sobreviviendo en dicho periodo de sus respectivos seguros de desempleo, que en Chile es producto del aporte exclusivo de los trabajadores, ironias de la protección del trabajo, se paga la cesantía con dinero de los cesantes.

Por otro lado, se suma otro paquete de recetas centradas en bonos para los que no han recibido ingresos (entregados a las personas que se encuentran bajo de la línea de la pobreza, en Chile la línea es de 218 dólares y que durarán como máximo tres meses) cajas de mercadería (que ha provocado problemas de logística y demora en las entregas), y para la mal llamada clase media prestamos, créditos, subsidios, en resumen endeudamiento en la Banca privada administradas por sus propios

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amigos y familiares.

En esta perspectiva la pandemia viene a exponer los mecanismos que se fueron construyendo a lo largo de más de 40 años, donde los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, no hicieron más que dar legitimidad a las políticas neoliberales -heredadas de la dictadura cívico militar- construyendo una sociedad de excluidos, donde la acumulación de las riquezas quedaba en manos de una pequeña elite, que se ha encargado de corromper al sistema político, con el único objetivo de mantener sus privilegios de clase. La pandemia muestra la fragilidad de la sociedad, la mayoria de la población vivía del día a día, buscando recursos escasos en la precarización de trabajos informales.

La pandemia se expande cada dia, deja a los excluidos y marginados mas expuestos, a la muerte, el miedo, la enfermedad, la cesantía, se le suma el hambre, se han multiplicado las ollas comunes en todos los barrios populares, propuesta de auto organización que recuerda los crueles años de la Dictadura cívico militar, que había sometido a la población mediante el terror y la miseria. Vuelve la población a rearticular la memoria colectiva para hacer frente a un gobierno que es fiel representante de los intereses de su clase, y que no ha escatimado esfuerzos en proteger al empresariado y al gran capital.

Bajo este escenario es que en Chile se estaba germinado un sentido de cambios, que ha tenidos diferentes episodios de explosión social en las ultimas décadas. Se puede destacar la revolución pingiiina 2006, donde los estudiantes secundarios movilizaron a todo el país por una educación gratuita, hasta el ultimo estallido de octubre 2019, donde todos los sectores sociales pedían cambios estructurales (pensiones, educación, salud, vivienda y trabajo eran las demandas centrales) movilización iniciada nuevamente por estudiantes producto del alza en el pasaje del metro, que veían como sus padres precarizados luchaban cada dia por la subsistencia.

Y es así como la respuesta al ultimo estallido que produjo muertes, torturados y mutilados por parte de los aparatos represivos del Estado y un gobierno cómplice, fue dada por los partidos del orden que buscaron una

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salida institucional a la crisis, la cual se daría en la firma por un Acuerdo por La Paz (2019) que como salida tendría que generar una nueva constitución.

Es en este proceso de acumulación de fuerzas y desigualdades que el pueblo arrinconó a la clase política y dirigente, y frente al Acuerdo por la Paz, (acuerdo sustentado por los Partidos de Derecha y los partidos de la Concertación, junto a algunos Líderes como Gabriel Boric, actual pre candidato presidencial y el partido Revolución Democrática del Frente Amplio), luchó por la necesidad de cambios estructurales, buscó estrategias políticas y orgánicas para no dejar el proceso a la clase dirigente, y tomar en sus manos un punto del acuerdo, a saber, generar una Constituyente solo con electores elegidos por voto popular. Cabe mencionar que el único partido no firmante del Acuerdo por la Paz fue el Partido Comunista de Chile, que consideraba que se realizaba tal acto a espalda de los movimientos sociales.

Sin embargo, como señalamos ni el pueblo ni los partidos con representación parlamentaria que no habían firmado el acuerdo, no se restaron del proceso constituyente y no dejaron el espacio para que fuera hegemonizado por la derecha. Lo que siguió fue una lucha legislativa para darle cuerpo y contenido al proceso, se luchó por incorporar paridad de genero, escaños reservados para los pueblos originarios y aumentar el cupo de constituyentes. Proceso que llevó a que en octubre de 2020 se aprobara una nueva Constitución, bajo la fórmula de Convención Constitucional, la cual debía ser integrada exclusivamente por constituyentes elegidos por votación universal y no una Convención Mixta que fuera integrada por políticos y constituyentes electos, como quería la clase política para poder dirigir el proceso.

En mayo 2021 se dieron las elecciones de constituyentes, proceso fundamental, puesto que serían los que redactarían la nueva constitución, se eligieron 155 constituyentes en paridad, incluidos los 17 constituyentes reservados para los pueblos originarios. No existían antecedentes electorales sobre el resultado y menos se sabia sobre el comportamiento que tendrían los votantes, se sumaba además a la incertidumbre, la

dispersión de fuerzas y candidatos que estaban en juego.

El resultado fue sorprendente, La lista Vamos por Chile que representaba a la Derecha fue derrotada, pretendían obtener un el tercio para convertirse en una fuerza que pudiera bloquear cualquier cambio estructural. Ni la campaña del terror y la fuerza de los recursos invertidos logra alcanzar la cantidad de constituyentes que necesitaban (obtuvo 37 constituyente y necesitaba 55 +1). Otros derrotados fueron la lista Apruebo Dignidad, que incluye a los partidos de la Ex Concertación, el Partido Democrática Cristiano, Partido Socialista, Partido por la Democracia, Partido Radical, Partido Liberal, Partido Progresista, obtuvieron 25 cupos. Lo que sorprendió más en este proceso fue la votación de la lista independiente, sin filiación partidaria, donde se encuentran integrantes de diverso espectro ideológico, que lograron obtener 48 escaños.

La lista de Apruebo Chile Digno Verde y Soberano que incluía al Partido Comunista, Convergencia Social, Frente Regionalista Verde Social, Igualdad, Comunes, Revolución Democrática e Independientes, logró 28 cupos.

Lo que se visualiza del proceso eleccionario es que el 43% de la población que ejerció su derecho a voto, lo hizo por independientes y por los Partidos de izquierda que tienen como demandas sociales los cambios estructurales o como lo han planteado, aquellos que quieren superar el neoliberalismo, creando una sociedad en derechos sociales.

Hay que mencionar en este proceso a los pueblos originarios con su 17 escaños reservados, y la elección de la Machi

Francisca Linconao, quien fue la primera mujer indígena en ganar un juicio por la explotación de las tierras colindantes con su comunidad, la Corte Suprema le dio el favor bajo el articulo 169 de la OIT, firmado por el estado chileno sobre los pueblos indígenas. Osadía que le traería años de persecución, armados de causas y cárcel, acciones promovidas por los grupos del poder económico, ahora es constituyente para redactar la nueva Carta. También se destaca que en la inauguración de la Convención se elige como Presidenta a Elisa Loncón, mujer, profesora, mapuche, que luchará por un Chile plurinacional.

Lo que se visualiza como germen político es que los grupos subalternos van desenredando cada día la madeja de dominación por la cual han estado sometido por cuatro décadas de modelo neoliberal, es en esta perspectiva que los desafíos de la convención constituyente es dar sentido en la nueva constitución las demandas de un Chile más democrático que garantice los derechos sociales, para dejar atrás el modelo de un estado subsidiario.

Bibliografía

Gálvez, Recaredo y Marco Kremerman (2019), ¿AFP para quién? Dónde se invierten los fondos de pensiones en Chile. Fundación Sol, Informe https://elmostrador.cl/ads/ pdfnotas/IBV15_GG1.pdf consultado julio 2020

(2019), Acuerdo por la Paz Social y nueva Constitución, https://obtienearchivo.bcn.cl/ obtienearchivo?id=documentos/ 10221.1/76280/1/Acuerdo_por_la_Paz.pdf, consultado mayo 2021.

La ignorada importancia de la educación sanitaria en Chile para el manejo de la pandemia por COVID-19

Introducción

Una pandemia es el aumento de casos de una enfermedad contagiosa que se expande por el mundo. Es un evento poco frecuente que compromete, en primer lugar, a quienes dirigen las políticas públicas y su manejo específico compete a la disciplina de la Salud Pública y a sus ramas asociadas (epidemiología, infectología, microbiología, virología y otras).

En efecto, la salud pública tiene como rol la protección, la promoción y la restauración de la salud a la escala de la población. Su cuerpo de conocimientos se va desarrollando a partir de epidemias y pandemias que han decimado la humanidad.

La salud pública dispone de la educación sanitaria como un instrumento único, centrado en lo humano, poco costoso, de alto impacto y fácilmente exigible a los estados del planeta. La educación sanitaria consiste en la transferencia de conocimiento de salud, desde profesionales o personas capacitadas hacia la comunidad, a través un proceso de enseñanza aprendizaje interactivo y dinámico. Sus objetivos generales pertenecen al ámbito de las políticas públicas y su financiamiento es estatal. El proceso se descentraliza en su ejecución porque se desarrolla y se completa en la comunidad con su consentimiento y activa participación. La educación sanitaria permite disminuir las brechas de inequidad en salud y es el mejor recurso para disminuir el alto gasto en salud curativa y de rehabilitación. (Chevallier, Jacques et al., 1984: 13).

Paulina López Orellana"

Desafortunadamente, el gobierno de Chile no ha utilizado la educación sanitaria. Al contrario, desde marzo del año 2020 y mientras avanzaba la transmisión comunitaria del virus, abundaron las declaraciones erradas por parte de las autoridades, las informaciones confusas que dieron falsas esperanzas, se mezclaron conceptos epidemiológicos claves que la población necesitaba conocer con precisión para poder protegerse. Hay escritos que ilustran con ejemplos algunos lamentables errores (León, 2020: 119-124).

Aún no ha habido una campaña de información masiva que ayude a esclarecer lo que está pasando, el por qué nos enfermamos de COVID-19, en qué momento, cómo cuidarse, cuándo estamos en riesgo. Resulta angustiante saber que hay una amenaza invisible que puede matar, es difícil imaginar que solamente un microorganismo pueda ser tan letal...

La población necesita corroborar que esta pandemia no es una guerra bacteriológica entre China y Estado Unidos, que no es una noticia falsa, tampoco es una maldición a la escala planetaria, ni una venganza de la naturaleza, ni un castigo bíblico, ni una profecía cumplida... confirmar que el virus SARS- CoV-2 es real, existe, no como un ente demoníaco ni un espíritu maligno que visita e infecta durante la noche.

Estas explicaciones que se escuchan en la calle, en las filas de los bancos, de los supermercados o en los transportes colectivos, pueden tener asidero en convicciones místicas o religiosas, pero surgen desde el miedo a lo desconocido, desde el vacío de la falta de explicaciones, en este caso científicas.

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El mecanismo por el cual un virus infecta, contagia y es capaz de producir un brote, una epidemia o una pandemia, se estudia en varias especialidades de la medicina y de la biología. Son conceptos y materias difíciles de aprender porque cada agente infeccioso tiene sus particularidades y sus vías de transmisión, además, cada enfermedad tiene su propia historia y evolución.

El mensaje frente a una epidemia y pandemia debe ser claro, dirigido, concreto, preciso, entendible, completo, empático, entretenido, motivador, coherente, creíble, actualizado sobre evidencias científicas. Un mensaje de este tipo ha sido sin dudas el elemento más dramáticamente faltante.

Es así como se fue forjando un sentimiento de desamparo en una gran parte de la población, especialmente aquella que no accede a información veraz y científica y se creó el lema: “solo el pueblo salva al pueblo” dando cuenta del abandono sufrido por el pueblo chileno durante la pandemia por COVID-19 desde su inicio en marzo del 2020.

El presente trabajo considera la educación en salud como una estrategia de salud pública de orden principal en la prevención de una enfermedad transmisible. El tema se desarrolla mediante una reflexión seguida de una propuesta concreta de aplicación. El objetivo es dejar planteada la necesidad y el derecho a recibir educación en salud en caso de catástrofes sanitarias similares.

Antecedentes históricos

A través de la historia, las medidas de salud pública se desarrollaron junto con la organización social y derivaron de la preocupación de los gobiernos o de los Estados por la protección de la salud y de la vida frente a grandes epidemias. Para el logro de tales objetivos las acciones de salud pública estaban asociadas a la noción de higiene y de educación sanitaria (Desrosiers y Gaumer, 1984: 183-193). Hipócrates, el padre de la medicina occidental (S.460 A.C.) destaca en uno de sus libros “Del aire de las Aguas y de los Lugares” el rol de la higiene individual y colectiva en la protección de la

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salud (Díaz y Gallego, 2004: 1). En América precolombina los Aztecas se destacaron por la higiene corporal pero también de las calles y fuentes de agua. En América del sur, las tribus de Brasil, Paraguay, practicaban el aislamiento en caso de epidemias.

En el siglo XIV en los estados-ciudades del norte de Italia se organizaron Consejos de Salud Pública para enfrentar la pandemia de peste bubónica, al mismo tiempo que en Europa y Asia se establecieron cuarentenas en los puertos marítimos y cordones sanitarios en las vías terrestres (Arrizabalaga, 1991:102).

La salud pública desde la óptica represiva y punitiva en el manejo de la pandemia por COVID-19 en Chile

Desde marzo del 2020 a la actualidad han pasado quince meses de pandemia en Chile. Los principios básicos de prevención se han centrado en cuatro medidas de cumplimiento individual: el uso de mascarilla, el distanciamiento físico, el lavado de manos y desde el mes de enero del 2021 se incluyó la vacunación masiva. Estas cuatro medidas son preconizadas incansablemente por las autoridades de gobierno responsables del reporte diario. En esta instancia informativa, durante todo el año 2020 estuvo presente la Subsecretaría del Delito. Ello porque hay otro grupo de normativas y medidas sanitarias que restringen libertades individuales y colectivas que son: restricción del desplazamiento por decreto de cuarentenas comunales o regionales, restricción del derecho a reunión, vigencia permanente de toque de queda a partir de las 20 o 22 horas (según las cifras de la pandemia), desde el mes de marzo del año 2020.

El incumplimiento de las medidas sanitarias da origen a sanciones que van desde multas por no uso de mascarilla hasta la detención policial. Para ampliar el espectro punitivo se estimuló la denuncia de vecinos a vecinos en caso de eventos sociales. Varias de estas denuncias tienen cobertura de prensa con la amplia exposición en la televisión o en los diarios de las y los participantes en estos eventos. La población fue sensibilizada por las autoridades sanitarias y del delito a ver a las y los infractores como enemigos y responsable de las muertes que vendrán en sus familias o en el país. Esto estimula al

vecindario a ejercer, no solo delación, sino que, además, acoso callejero o domiciliario a personas infractoras. Las imágenes televisivas con protagonismo policial han copado las redes y los medios de comunicación cotidianamente a modo de “ejemplificación del castigo”.

Ha sido una gran pérdida de recursos el no utilizar la televisión ni la radio para hacer campaña sanitaria. Quizás porque el Estado no tiene suficiente control sobre los medios de comunicación de masas en caso de catástrofe. Son las empresas privadas las que financian los medios de comunicación (El Siglo, 15/enero/2020) y estas empresas aumentaron la sintonía haciendo de la pandemia un espectáculo, mostrando las infracciones con persecuciones ciudadanas, con policías en autos a toda carrera detrás de personas que no usaron mascarilla o de invitada(o)s que estaban en una fiesta clandestina. Se han grabado los videos sin consentimiento de personas de todas las edades y en todas las circunstancias: parejas tomando sol en la playa durante una cuarentena, jóvenes en fiestas en los balnearios, pobres comiendo en comedores populares, mujeres embarazadas asistiendo a fiestas, niños jugando en las plazas. Nadie quedó respetado en su derecho a la privacidad.

La prohibición, la sanción y la restricciónno son métodos de salud pública del siglo XXI para afrontar una pandemia a la escala de la población. Esto que se ha vivido en Chile es una deformación de los métodos aceptables, no solo de salud pública, sino que también, rompen con lo legal y con el respeto mínimo a las personas.

La importancia de la educación sanitaria

Las personas tienden a no obedecer órdenes sin comprender la razón. El ser humano necesita comprender lo que está ocurriendo y cómo le afecta en su vida, una comunidad requiere familiarizarse con un evento nuevo, el público telespectador necesita comprender

el lenguaje técnico y el mensaje que entregan las cifras estadísticas. La comunidad necesita comprender para qué sirve en lo particular cada medida tomada y qué ventaja tiene para esa comunidad el hecho de mantenerlas en el tiempo o en diferentes lugares.

La sensibilización a un tema específico, la información, la comunicación, la participación comunitaria, la recuperación y creación de conocimientos propios, son parte del proceso de educación para la salud. La comunicación, considerada como el componente esencial y transversal de toda política pública, es un derecho humano. El mensaje comunicacional en salud debe tener un sentido para diferentes personas y grupos sociales con significados individuales y comunitarios. Por su parte, el comunicador es un facilitador, un “articulador de saberes y prácticas” (Díaz y Uranga, 2015: 125-138).

Más allá, la educación sanitaria denota preocupación y protección por parte de un estado, crea cohesión social (entre todos nos cuidamos), impulsa la solidaridad como parte de una ética de la ciudadanía rompiendo con la ética del individualismo y activando el concepto de apoyo mutuo (Cortina, 2003: 1-13).

El componente humano, de respeto, de reconocimiento a la diversidad está en las actuales corrientes de la educación sanitaria gracias a los grandes aportes de la antropología médica.

En la definición de Alessandro Seppilli (1964) que aún sigue vigente (Comelles, 2017: 171) destaca la noción de “intervención social que se propone modificar de manera consciente y continua el comportamiento para afrontar los problemas de salud”. El proceso requiere de una relación mutua y no solamente de una transferencia de flujos de contenidos.

También lo postula el sociólogo Roberto Briceño-León en su trabajo acerca de las siete tesis para una educación sanitaria con participación comunitaria, cuando afirma que sólo conociendo al individuo y sus circunstancias es posible una acción eficiente y permanente en salud (Briceño- León, 1996: 1-24).

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Con el fin de aplicar los principios anteriormente enunciados, se presentan aquí algunas cuestiones metodológicas que pueden ayudar a iniciar un proceso de educación sanitaria frente a una enfermedad, en este caso causante de pandemia.

¿Cuándo y cómo impartir los contenidos?

Lo ideal es iniciar campañas de información rápida y precisa apenas se visualiza la alerta para que la población esté preparada, sepa qué hacer, no entre en pánico ni realice acciones contraproducentes, erróneas que solo hacen perder tiempo y recursos.

El primer objetivo es informar, dar a conocer y delimitar el problema, sus causas, sus consecuencias, sus secuelas, su tratamiento, las medidas de prevención y los recursos necesarios individuales y colectivos para ponerlas en acciones concretas.

Lo que sigue es la entrega sistemática, clara y precisa de contenidos básicos necesarios con participación y colaboración activa de la comunidad. Esta interacción permite abordar dudas, temores, mitos creencias y respuestas que se han validado culturalmente.

¿Qué contenidos se deben incluir?

Los contenidos se eligen según objetivos, se imparten de modo progresivo y se adaptan a las condiciones locales, a los acervos culturales y a la evolución del evento ei (ver ejemplos en Figura 14, B, C, D).

¿Qué recursos se pueden utilizar?

Recursos estatales, desde los Ministerios del área social, urbanismo, salud y educación vía las Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMI) y luego directamente a los municipios y desde allí a los barrios a través de una red intersectorial (nivel primario de atención, escuelas, universidades), que participan en la capacitación a líderes de la comunidad para integrar el proceso de enseñanza- aprendizaje. Es difícil determinar un modelo estándar de liderazgo para este proceso, no es lo mismo una comuna rural donde la única escuela juega un rol relevante que una comuna urbana con decenas de miles de habitantes donde hay además un

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consultorio y varias ONG que están en el mismo territorio y cerca de las personas.

Los recursos deben ser innovadores, creativos, amplios y variados según los diferentes grupos de edad y por condición de escolaridad y actividad para los horarios (Tablas 1 y 2).

A nivel nacional, la televisión dispone de un staff de conductores y actora(e)s profesionales que pueden interpretar mensajes bajo la forma de cortometrajes, sketches, cápsulas informativas, modalidad de spots publicitarios, programación científica, dibujos animados, paneles de expertos para los diferentes grupos de audiencias (Tablas 1 y 2).

Las comunas disponen de profesionales de las instituciones del estado, del voluntariado estudiantil técnico y universitario para diseño gráfico, distribución de folletos o cartillas en domicilios, equipos profesionales de radio comunal, zooms municipales para encuentros comunitarios. Disponibilidad de lugares para la información: juntas de vecinos, bibliotecas, casas de la cultura, farmacias, colegios, consultorios.

¿Quiénes transmiten y comunican?

Personal de salud, personas capacitadas previamente por la SEREMI vía Municipalidad, líderes sociales, docentes, estudiantes, vecina(o)s, artistas. El voluntariado debe ser reconocido con una debida certificación. Las remuneraciones y el financiamiento de medios audiovisuales deben estar a cargo del estado. Las adaptaciones del mensaje y recursos de comunicación que requieren los grupos específicos en cada territorio (Tablas 2 ABCD).

Finalmente, Chile, después de tantos meses sin resultados epidemiológicos óptimos, aparece como un caso paradójico y un ejemplo de fracaso. Esto porque desde el inicio de la vacunación, las Unidades de Cuidados Intensivos se han puesto al borde del colapso a causa del aumento sostenido de contagios con aumento de formas críticas de la enfermedad, hay 40.802 fallecidos (Ministerio de Salud, 20/junio/2021:20). Las medidas restrictivas no han disminuido, sino que han aumentado. Las personas se

encuentran agotadas, en condiciones de carencia económica, la enfermedad y el duelo golpean a miles de familias en Chile. Hay gran pérdida de confianza en el gobierno y sensación de maltrato económico y sanitario.

En todas las edades se presenta aumento de trastornos de salud mental y otras morbilidades. Enferma(o)s crónicos han interrumpido tratamientos y exámenes, mujeres que no han acudido a sus consultas preventivas, niña(o)s han interrumpido la escolaridad por falta de recursos y de conectividad, personas mayores han enfermado, trabajadora(e)s han sido despedida(o)s, jubilada(o)s y trabajadora(e)s han utilizado sus fondos de pensión para hacer frente a los costos de sus necesidades y al alza de los alimentos, de insumos básicos como el gas, la bencina, los materiales de construcción. Las ollas comunes y los campamentos aumentan día a día, la desnutrición infantil aumenta significativamente. La violencia campea en algunos barrios y regiones. El narcotráfico sigue, se exhibe y se adapta a la pandemia.

CONCLUSIÓN

Desde los tiempos más remotos, la salud pública ha sido un pilar para gobernantes responsables de preservar y proteger la vida de los habitantes de sus pueblos.

La omisión de la educación en salud es un error importante en contexto de catástrofe sanitaria porque viene a agravar sus consecuencias y la pandemia por COVID-19 deja lecciones claras en este sentido.

Ahora que los cambios en el ecosistema por daños medioambientales obligan a estar preparados para futuras catástrofes, debemos exigir al Estado, nuestro derecho a la comunicación y a la información dentro de un proceso participativo de educación sanitaria.

No podemos renunciar a estos derechos. Decir que “el pueblo cuida al pueblo”, es un gran principio de ciudadanía, pero el pueblo debidamente educado en situación de pandemia sin duda cuida mejor.

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Tabla 1.- Propuesta para adaptar contenidos de un programa de educación sanitaria en pandemia, según grupos de edades y sus contextos más frecuentes.

edad

Niños menores de 11 años Adolescent es y Jóvenes

| Yida | familia E

desde 12 y| hasta 25 |

años Adultos hasta 65 años Adultos mayores de 63 años

CONTENIDOS BASICOS SEGUN CONTEXTO Yida | Medi

Recreació

n deportes

v

Transporte

Espacio 5 público É

Fspeci o laboral

Giros Ej.: Consulta 5 médicas

e

Tabla 2 (2A; 2B; 2C; 2D) Variables y grupos de la población a considerar mediante contenidos específicos y adecuados en un programa básico de educación sanitaria por pandemia.

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ZA

Tipo y sector de actividad

Dueña(o) de casa

Trabajadora (e)s por cuenta propia, sin protección laboral o institucional: Comerciantes ambulantes

«Turismo

-Artes y cultura

«Comercio sexual

-Choferes y distribuidores

Servicios a domicilio

2B

Condición socioeconómica Clase media

Pobreza

indigencia

En la comunidad se pueden adaptar contenidos según dos niveles de escolaridad: -Superior completo y secundario -Básico primario y sin escolaridad.

20

Condición socio cultural Pueblos indigenas Comunidades inmigrantes Comunidades religiosas

Otras comunidades

¿0

Condiciones particulares de vulnerabilidad

Personas con adicciones

Mujeres gestantes

Personas de calle

Enferma(o)s crónicos sin control

Personas con capacidades disminuidas (postrados, dependientes) Turistas en tránsito

Personas desplazadas.

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Figura 1 (A, B, C, D). Ejemplo de contenidos básicos y necesarios para iniciar el camino a la prevención y disminución del contagio individual, familiar y comunitario de COVID-19.

Cápsula informativa básica A “Lo que ocurre”

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Cápsula informativa básica B “El agente viral”

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Cápsula informativa básica C “La salud Pública”

Cápsula informativa básica D “La percepción del riesgo”

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Bibliografía

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Haz clic para acceder a Informe- Epidemiolo%CC%81gico-131.pdf

1 Dra. en Salud Pública, correo electrónico: paulopezore(Agmail.com

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La ideología y la política en Cuba ante el desafío de continuar su

rumbo socialista'

Uno de los mayores desafíos que se le presentaron al pueblo cubano para continuar su rumbo socialista se produjo con el derrumbe de la Unión Soviética y el campo socialista. Si bien el impacto económico era considerable —lo cual motivó el llamado “período especial”, caracterizado por una gran escasez de energía y numerosos productos, especialmente medicinas, alimentos, etc.,— el desafío mayor radicaba en el plano ideológico y político, pues la recuperación económica puede lograrse más fácil que la ideológica.

No olvidemos que las ideologías son un “conjunto de ideas que pueden constituirse en creencias, valoraciones y opiniones comúnmente aceptadas y que articuladas integralmente pretenden fundamentar las concepciones teóricas de algún sujeto social (clase, grupo, partido, Estado, país, iglesia, etc.), con el objetivo de validar algún proyecto bien de permanencia o de subversión de un orden socioeconómico y político, lo cual presupone a la vez una determinada actitud ética ante la relación hombre-hombre y hombre-naturaleza”. (Guadarrama, 2017, p.24)

Muchos enemigos de la Revolución cubana se han preguntado cómo fue posible que este pequeño país, considerado por ellos un satélite de Moscú, se haya mantenido en su proyecto socialista al destruirse el supuesto astro mayor. Una vez más se demuestra que los reduccionismos epistemológicos no facilitan adecuados resultados de la investigación científica.3 (Guadarrama, 2018, pp. 25-26)

Resulta fácil inferir, entonces, que Cuba no era tal satélite, pues mantuvo su propio rumbo. Este había estado marcado por numerosos acontecimientos anteriores,

Pablo Guadarrama González ?

especialmente desde que la Generación del Centenario del nacimiento de José Martí decidió, con el asalto al cuartel Moncada, rescatar la dignidad perdida del pueblo cubano. Sin embargo, resultaría unilateral reducir las raíces ideológicas a aquel heroico acto del 26 de julio de 1953, y desconocer o subestimar el patriotismo fecundado por múltiples generaciones desde Félix Varela hasta Fidel Castro.

No se deben extralimitar, ni tampoco subestimar, los alcances ideológicos de personalidades que, desde la ilustración, el liberalismo o el pensamiento democrático revolucionario hasta fines del siglo XIX, cumplieron un papel germinador de algunos de los componentes esenciales del ideario socialista, sin que se identificaran con él, e incluso lo criticaran. No obstante, al asumir posturas patrióticas, independentistas, de justicia social —primero, abolicionistas de la esclavitud y, luego, de mejoramiento de las condiciones de vida de obreros, campesinos y, en general, de los sectores populares, a los que se sumaron los anarquistas— y, ante todo, de defensa de nuestra soberanía, confluyeron en actitudes antimperialistas. Todas ellas estuvieron impregnadas por un profundo humanismo práctico, 4 (Guadarrama, 2006, pp.209-226) cuya máxima expresión se apreció en José Martí. (Guadarrama, 2015)

A la vez, sería injusto ignorar la herencia patriótica que fermentó el ideario del Héroe Nacional cubano, abonada por Varela, Luz, Saco, Mendive, Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo, Guillermón Moncada, Calixto García, Manuel Sanguily e, incluso, Enrique José Varona, a quien él tanto admiró, al punto de pedirle que lo sustituyera en la edición del periódico Patria. Varona expresó que Martí era como el Pico Turquino, pero los 19

picos de las montañas no nacen de sabanas, sino apuntalados por otros tan altos como él.

Del mismo modo, no se comprendería la actitud de los jóvenes de la Generación del Centenario si no hubieran tomado como ejemplo de dignidad la postura de Mella, Baliño, Villena, Guiteras, etc. En ese empeño de formación patriótica hay que destacar la labor de la educación pública cubana en la época de la República, como señaló Armando Hart.

El espíritu antimperialista fue cultivado no solo por los comunistas cubanos -como Blas Roca, Lázaro Peña, Carlos Rafael Rodríguez o Juan Marinello—, sino también por otros desde posturas ideológicas que, aun sin coincidir con el estalinismo, mantenían firmes posiciones patrióticas, como Fernando Ortiz, Raúl Roa, Rafael García Bárcena, quien organizó un ataque al cuartel de Columbia, en La Habana, para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista, labor emancipadora en la que formaría a Armando Hart y Faustino Pérez, entre otros.

Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida, Abel Santamaría, Frank País y los jóvenes que les acompañaron en la lucha contra aquel oprobioso régimen subordinado a los Estados Unidos de América, se formaron bajo el ejemplo de todas las generaciones anteriores, no solo de José Martí. La mayoría de ellos no tenían una clara idea del marxismo, pues el anticomunismo predominante, especialmente en la época del macarthismo, impedía la adecuada comprensión del socialismo.

De manera que la conjugación de las ideas marxistas y martianas constituirá un mérito indiscutible de Fidel Castro, quien, consecuentemente, realizó trascendentales transformaciones revolucionarias como la reforma agraria, la reforma urbana, la campaña de alfabetización y la nacionalización de las empresas extranjeras, entre otras.

El socialismo y el antimperialismo se transformaron de ideologías en praxis política a partir de enero de 1959, y al articularse con el internacionalismo —apoyando los movimientos de liberación nacional en Latinoamérica, África y Asia, tal 20

vez imbuidos por el trotskismo respecto a la necesidad de la revolución permanente; de ahí la propuesta de Ernesto Guevara de crear dos, tres, muchos Vietnam— incrementaron considerablemente el protagonismo de Cuba en la política internacional.

Pero la praxis política cubana estaría marcada también en lo nacional por las concepciones sobre el socialismo y el comunismo que han ido cambiando en estas seis décadas. En los años sesenta predominó la idea de la construcción paralela o simultánea de ambos, que significó el establecimiento del sistema económico presupuestario estatal de las empresas; la ofensiva revolucionaria, que estatizó todas las pequeñas empresas; el criterio de promover más entre los trabajadores los estímulos morales sobre los materiales; la pretensión de alcanzar una rápida industrialización con el apoyo básicamente de la Unión Soviética; el impulso a la investigación científica y el incremento del nivel cultural de la población, entre otras.

La articulación con el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica) traería como resultado algunos cambios estratégicos en la economía cubana, al privilegiar la exportación de productos primarios a partir del criterio de que se daría una construcción socialista de manera integral en todos los países socialistas, y la división internacional del trabajo en aquella comunidad implicaba que Cuba asumiría un papel muy distinto al de los países de Europa Oriental.

En fin, esas primeras décadas estarían marcadas por concepciones sobre el rumbo hacia el socialismo muy diferentes a las que se asumirían más adelante. No faltaron serios conflictos con la URSS, como cuando la crisis de los misiles nucleares instalados en la isla, además de otras desavenencias. Algunas de ellas por interpretaciones dogmáticas, desde el marxismo-leninismo, de la teoría de la sustitución por etapas de las formaciones económico-sociales, que se planteaban en el libro de Blas Roca, Los fundamentos del socialismo en Cuba.

Un factor que incidió en estas confusiones fue la tardía publicación de las primeras obras de Marx y Engels, que ni siquiera Lenin o Trotsky conocieron, dada la censura a la

que estuvieron sometidas por el estalinismo, pues no le aseguraban un futuro exitoso a la construcción del socialismo en un país aislado. Marx y Engels consideraban que debía realizarse de modo universal y a partir de los países capitalistas desarrollados.

Otro elemento importante es que en La ideología alemana -documento eminentemente filosófico que no publicarían aquellos intrépidos jóvenes que todavía no habían escrito el Manifiesto Comunista, texto eminentemente político en función de la recién creada Liga de los Comunistas- planteaban que el comunismo no debía ser un Estado a implantar, sino un movimiento crítico de superación del capitalismo y que debía partir de las premisas históricamente existentes.

Por ello, cuando poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín me preguntaban por qué no se derrumbó el proyecto socialista en Cuba, al igual que había sucedido en Europa Oriental, contestaba que la razón radicaba en que este no se había impuesto por los tanques del glorioso Ejército Rojo, como el Che comentara posteriormente.

Luego de la caída de la Unión Soviética, ya mi respuesta no era válida, y por eso escribí Antinomias de la crisis del socialismo. He tratado de buscar explicaciones teóricas a esos problemas imbuido del criterio de Einstein -no hay nada más práctico que una buena teoría- y de Lenin -no puede haber adecuada praxis revolucionaria sin teoría revolucionaria—. Por eso, cuando recibí la gentil invitación de Leonid Savin para este evento la